“LA INUTILIDAD DEL SUFRIMIENTO”, Mª Jesús Álava Reyes.

Lo que he aprendido del libro:
Todo comportamiento está influenciado por nuestros pensamientos. Si tenemos pensamientos negativos nos producirán ansiedad, tristeza, depresión… y si tenemos pensamientos positivos nos sentiremos felices, satisfechos y motivados.
Cuando tenemos un pensamiento negativo nos produce ansiedad porque se activa el Sistema Nervioso Autónomo (irracional), que es el que controla las funciones corporales, y el cerebro no distingue cuando una emoción es provocada o real. Por lo tanto si pensamos “que mal estoy, no puedo mas, no tengo fuerzas para seguir…” El SNA (Sistema Nervioso Autónomo) actúa en consecuencia y nos sentimos abatidos como si realmente el cuerpo se sintiera así.
¿Qué hacer en ese caso?
La autora nos propone estrategias para autocontrolarnos y no producirnos este malestar inútil:
1º Percibir la señal de ansiedad y confrontarla.
Cuando nos sintamos mal, pararnos y detectar que pensamientos nos están haciendo ponernos así. La mayoría de las veces son pensamientos irracionales y dramáticos del tipo “yo debería haber hecho…”, “nunca me ha querido”, “nadie me comprende…”. En ese momento debemos plantearnos la veracidad de esos pensamientos y las consecuencias que nos provocan.
2º Parada de pensamiento.
Cuando seamos conscientes de la inutilidad de estos pensamientos negativos, debemos parar y pensar en otra cosa. Nuestro objetivo es inactivar el SNA, que se ha visto alterado tras este acontecimiento. Las estrategias que nos propone la autora, según el nivel de excitación del SNA que tengamos, serán: evadirnos haciendo tareas que nos gusten (deporte, leer, salir a dar un paseo, hacer un crucigrama, escuchar música, bailar…), de esta forma activaremos el Sistema Nervioso Central y consecuentemente se desactivaría el SNA. O hacer que el SNA se dedique a controlar algún otro hecho que tenga que ver también con alguna de sus funciones (apretarnos fuertemente las manos con los dedos entrelazados para que detecte que falla la circulación de la sangre y se active para poner solución al problema)
3º Relajarnos.
Nos propone también unos ejercicios de relajación, basados en la respiración diafragmática y contracciones musculares, junto con visualización de imágenes tranquilizantes.
4º Autoinstrucciones.
Pensar en estos momentos y a todas horas cosas positivas que nos hagan sentirnos bien y nos refuerce nuestra autoestima. Ejemplos: “Que organizada soy”, “Que bien me desenvuelvo ante los problemas”, “Soy muy fuerte, yo puedo con esto y con todo”, etc. De esta forma las automatizaremos y aumentaremos nuestro autocontrol.
5º Autorrefuerzo por la aplicación de la técnica.
Cada vez que seamos capaces de controlarnos debemos premiarnos para que el cerebro reciba que hemos actuado bien y tienda a repetir el hecho en las siguientes ocasiones. Podemos decirnos frases del tipo: “¡Lo conseguí!”, “Soy una persona muy fuerte”, “Lo he hecho muy bien”… O podemos también comprarnos algo que nos guste o hacer cualquier cosa que nos apetezca. Todo esto nos ayudará a fortalecernos cada vez más y en la siguiente ocasión resultará más sencillo volverlo a hacer.
Me ha parecido un libro muy didáctico, sobre todo el último capítulo, aunque he echado de menos más explicaciones científicas sobre el comportamiento del Sistema Nervioso, para entender científicamente por qué funcionamos de esta manera y las bases que nos han llevado a actuar así.